


Barrios
Kalezar Ya hemos comentado anteriormente que Usurbil era el centro del pueblo de Kalezar cuando lo declararon como pueblo. Formaba una villa, y aunque no tuviera murallas, de alguna manera constituía un fuerte rodeado por los cuatro costados. Tenía dos puertas que unían la calle principal: una en el este y la otra en el oeste.
Allí se aglutinaban los servicios administrativos y todos los oficios, tal y como nos indican aún los nombres de algunas de las casas: Kontseju, Eskribanea, Arotzanea, Zapatarinea, Barberonea, Danbolinenea.
La ermita de Socorro y la casa que se conoce con el nombre de Ospital forman, desde la puerta del este, un espacio único que, sin duda, constituye un resto del antiguo Camino de Santiago.
Según algunos investigadores y habitantes del pueblo, Txikierdi, ubicado actualmente dentro de Kalezar, fue un barrio extraordinario. Todo apunta a que en su día Txikierdi tuvo incluso iglesia, que se ubicaría en el caserío Asteasuain zaharra.
Hoy en día, como un gesto de respeto a la historia, Kalezar ha sido convenientemente urbanizado, y ofrece un aspecto adecuado y renovado. Se han respetado los restos de las dos puertas principales.
Zubieta Un ramal del monte Irisasi se dirige hacia el este introduciéndose en Zubieta: se denomina Zubietamendi a todo el conjunto, y la cima más alta es conocida como Txaldatxur. En este ancho, largo y rico ramal se hallan muchos rastros megalíticos.
Antiguamente, las comunidades de vecinos (el primer documento es de 1495) eran quienes ejercían la autoridad. Su función consistía en cuidar las carreteras, patrimonios del monte, tierras de la ribera y casas en alquiler, hasta que la comunidad se vio se vio obligada por ley a deshacerse. Entonces, algunos vecinos de Donostia decidieron convertirse en habitantes de Usurbil. Serán unos habitantes de Zubieta quienes en 1499, por primera vez, toman parte en las juntas de Usurbil.
A pesar de sus escasas competencias, Zubieta ha mantenido hasta hoy día la Alcaldía Pedánea; y para garantizar su identidad, recientemente los zubietarras han constituido la Junta Pública de Zubieta.
En el año 1813, los notables de Donostia se reúnen en el caserío Aizpurua de Zubieta y deciden reconstruir Donostia, destruida y quemada por los franceses. Dicha casa guarda en sus paredes el monumento del encuentro.
En la actualidad se percibe un buen ambiente entre los vecinos, pero no ha sido siempre así. La iglesia tiene dos puertas: una para los donostiarras y otra para los usurbildarras (la Iglesia pertenece a la parroquia de San Salvador). En cuanto a la administración, podríamos afirmar que la mitad son de Donostia y la otra mitad de Usúrbil.
Como muestra de la arquitectura rural, podemos destacar algunos caseríos espectaculares: Berridi, Alamandegi, Aliri, Aizpurua, Zuasti... en 1849, el molino de Aizpurua se considera uno de los mejores de la provincia (egurzerra de hoy en día) Dispone de la preciosa Errebote plaza que, junto con la de Billabona, son las únicas de Gipuzkoa. Este juego tan especial puede verse en torno al verano. También se ubica allí el único hipódromo del sur del País Vasco, que inauguró las carreras en 1916.
Aginaga Al igual que Zubieta, antiguamente Aginaga tuvo su propia entidad como comunidad.
Además de cuidar de las casas en alquiler y las tierras, los habitantes de Aginaga defendieron sus derechos ante los diversos propietarios, con los que se involucraron en largas disputas. Los juzgados siempre han sido favorables a mantener dichos derechos. También participan en la comunidad muchos caseríos de Urdaiaga. Ese podría ser el origen de los lazos de hermandad que ha unido desde siempre a estos dos barrios.
En los fueros que se concedieron a Donostia en 1180 se incluye Aginaga. A pesar de la creación de Usurbil, se integró antes que Zubieta y Urdaiaga, y sostuvo durante un tiempo la administración independiente. Tiene una parroquia totalmente independiente, y también cementerio. A causa de la gestión municipal, tuvo varias contiendas con los habitantes de Kalezar, primero, y con los de Kaleberri, después. Aún hoy día podemos detectar entre los habitantes de Aginaga ese sentimiento que aún no desaparecido por completo.
En su momento se ubicaron en Mapil los Astilleros Reales, que proveían a la armada real de barcos construidos con madera de Irisasi. Hay quien dice que la Santa María que llevó Colón a América se construyó en el mismo lugar, y que era denominado como “Maria Galanta” (Gran/Hermosa Maria).
Cuando Felipe IV trajo a su hija para que se celebrara la boda con Luis XIV, Rey de Francia, entregó a su hija en una góndola en el río Bidasoa. Por lo visto, la góndola era muy elegante, decorada con bellos adornos, y fue construida en Mapil.
Kaleberri Antiguamente, era destacable la supremacía del castillo de Atxega. A consecuencia de algunos matrimonios, se unió con la familia de los Ganboa, hain krudela gertatu zen, de implicó en las guerras entre los señores de Ganboa y Oinaz. Según parece, las primeras luchas entre los dos bandos tuvieron lugar en la “Rivera de Usurbil”.
Los habitantes de Kaleberri siempre han estado involucrados en disputas con los señores de Atxega. Poco a poco, los vecinos de Kaleberri empezaron a dominar la situación. La supremacía aumenta y se consolida cuando, después de que lo designen “Pueblo” (los vecinos lo llamarán “Concejo” o “Pueblo”) el Ayuntamiento es ubicado en Kalezar, y no en el entorno de la iglesia, como era habitual. Esto respondía a la cercanía del castillo de Atxega, y al desprecio y el miedo que se le tenía.
Los vecinos de Kalezar y Aginaga se vieron involucrados en varias disputas. Los aginagarras argumentaban que el Concejo de Kalezar estaba demasiado lejos. A consecuencia de ello, las juntas locales tenían lugar a medio camino; en la “hariztegia” de la casa Paris. Más tarde, al desaparecer la amenaza de los atxega y retomar fuerzas Kaleberri (en lo que se refiere a número de habitantes, etc.). eñ Consejo será trasladado a Kaleberri, y el entorno de la Iglesia se convertirá en el centro del pueblo.
Urdaiaga Este barrio guarda restos muy antiguos de habitantes de Usurbil, que vivieron en estrecha relación con los recursos productivos que ofrecía el monte Andatza (fábrica de seda, elaboración de anclas, molinos, ferrerías, canteras, etc.). Los monjes de Roncesvalles se convirtieron también en propietarios de muchas tierras en 1406, tras firmar un convenio Juan Beltran Atxega y el prior de Orreaga, cuyos límites se han conservado hasta hoy día.